sábado, 18 de septiembre de 2010

Dar a luz

En artículos anteriores explicamos como erotismo y genitalidad no son la misma cosa, en esa ocasión citamos a Judith Ress: cuando hago un recorrido por mis experiencias de plenitud, es decir, eróticas, me doy cuenta que son momentos en los que experimento contención, pertenencia, aceptación, placer; cuando siento una profunda conexión con otro ser humano, con un árbol, con el mar, las montañas, la luna, las estrellas, las nubes… cuando me siento parte de algo mucho mas expansivo que mi ser . También reprodujimos la lista de placeres sagrados que enumera la misma autora en un texto testimonial publicado en la revista Conspirando, al mismo tiempo que invitamos a nuestros/as lectores/as a elaborar su propia lista.
Entre mis placeres eróticos sagrados figura en primer lugar el día que dí a luz mi hijo mayor, cuyo relato – publicado en un libro de mi autoría- compartí con mis lectores/as en el artículo que titulé: Mi lista.
La expresión dar a luz nos remite al poder femenino; al potencial de las mujeres para encarnar procesos naturales llenos de fuerza, vida y erotismo, conectados con una energía que está mas allá del propio ser. Parir o dar a luz es un evento en la vida de las mujeres vinculado directamente con su sexualidad, no sólo por que el embarazo y el parto derivan de las relaciones sexuales, sino porque también forma parte de la relación de las mujeres con su propio cuerpo y sus zona genitales.
En su artículo El sentido sagrado del nacimiento, Denisse Roberts señala: …El parto precisa que la madre confíe en su cuerpo y esté contactada con todas sus partes. La mujer debe entender que el parto es un acontecimiento sexual y sentirse a gusto con su sexualidad. Necesita saber que las personas que la rodean aceptan su cuerpo y la naturaleza sexual de este evento, que no se sienten violentadas ni avergonzadas por que ella está pariendo, y que no van a inmiscuirse en el proceso...
Lamentablemente las mujeres hemos sido educadas para que ocurra todo lo contrario: temer y a degradar la experiencia de parto ¡Parirás con dolor! es un mandato cultural grabado en los tuétanos, en lo más profundo de nuestro inconsciente. Romper con las falsas creencias que nos impiden experimentar el poder femenino, el erotismo y el placer sagrado que involucra el acto de dar a luz, resulta sumamente difícil en esta sociedad patriarcal que castiga a la mujer parturienta ruleteándola de hospital en hospital hasta la muerte. En nuestro artículo Elecciones Parlamentarias y Sexualidad, señalamos el alto índice de mortalidad materna en Venezuela, como uno de los primeros asuntos vinculados con sexualidad y política que debería tratado en la próxima Asamblea Nacional.
El parto se puede convertir en una experiencia de éxtasis y profunda conexión corporal y espiritual, para ello las mujeres deben tener acceso a la información y formación que les permita empoderarse para participar de manera activa y autónoma en este evento crucial y trascendental de su vida. En nuestro país hay varias experiencias muy valiosas de programas de preparación para el parto (públicas y privadas) que deben divulgadas y replicadas masivamente. A este tema dedicaremos nuestros próximos artículos.

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