sábado, 11 de septiembre de 2010

Elecciones Parlamentarias y Sexualidad

Haremos una pausa necesaria en el tema que veníamos tratando, para abordar el asunto específico de sexualidad y agenda legislativa. Luego volveremos al tópico de erotismo y cotidianidad.
El tabú de la sexualidad nos arropa a todos/as e incluso aquellos/as que hemos pasado parte importante de nuestra vida reflexionando y discutiendo sobre el tema, no estamos exentos de conflictos y contradicciones.
Por razones culturales a la mayoría de los/as políticos/as les cuesta mucho comprender la dimensión política de la sexualidad y, lamentablemente, a los electores también.
La mortalidad materna; el índice de embarazos en adolescentes; el ruleteo de la parturientas; la insuficiencia de programas de planificación familiar; el difícil acceso a métodos anticonceptivos de la población, en general; la ausencia de servicios de salud sexual y reproductiva, políticas de atención prenatal y postnatal especiales para adolescentes; la prostitución infanto-juvenil; la insuficiencia de servicios de apoyo psicológico y legal a las víctimas de violencia sexual y doméstica; la falta de celeridad de los tribunales de los casos de violencia hacia la mujer y abuso sexual infanto-juvenil; los preocupantes índices de infecciones de transmisión sexual, particularmente el VPH y VIH/SIDA; el aborto; la feminización de la pobreza; la ausencia de una política nacional educativa sostenida y sustentable de educación sexual integral en todos los niveles educativos; los derechos humanos de los gay, lesbianas, bisexuales y transgénero (GLBT); la brecha salarial por razones de género; la deserción escolar por razones de género; la participación mayoritaria de varones jóvenes – obedeciendo a los patrones de construcción de la masculinidad socialmente impuestos- en los hechos de violencia que diariamente ocurren en nuestro país; el femicidio; son sólo algunos de los problemas sociales que aquejan a nuestro país y son evidencia de la estrecha relación entre la sexualidad y la política.
He prestado mucha atención a la agenda legislativa ofrecida por los/as candidatos/as del PSUV, la MUD y el PPT, y no he escuchado ni una oferta para llevar al parlamento estos temas. Sabemos por nuestro contacto con las comunidades de su preocupación por estos asuntos, son temas obligados en las plenarias de los talleres que hemos organizado en comunidades populares de todo el país.
Generalmente, los y las electoras no incluimos estas preocupaciones en el diálogo con quienes se postulan para legislar el país, no la hacemos porque como ciudadanos/as también estamos marcados/as por la visión genitalizada de la sexualidad, y nos cuesta entender el importante papel que tiene la clase política en la superación de los problemas relacionados con la sexualidad que afectan nuestra vida cotidiana.
Creemos que los/as candidatos/as en elecciones parlamentarias tienen la obligación de comunicarle a los/as electores/as sobre el lugar que ocupan los derechos sexuales y reproductivos en su agenda legislativa, al mismo tiempo que los/as electores debemos considerar la dimensión política de la sexualidad a la hora de decidir nuestro voto. ¡El próximo 26 de septiembre es una buena oportunidad para empezar!

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