miércoles, 9 de febrero de 2011

Abuso y cierre

Que un niño, niña o adolescente (muchacha o muchacho) se encuentre involucrado en alguna actividad sexual abusiva, obedece a la posición de poder que tiene el adulto abusador sobre la víctima. El abuso sexual ocurre cuando existe una asimetría de poder entre las partes por diferencia de edad -que implica necesariamente diferencias a niveles psicológicos- agravado por las condiciones de ventaja del victimario sobre la víctima, bien porque tiene autoridad sobre ésta o cuenta con su confianza; o por las estrategias de control que utiliza para consumar el abuso: seducción, soborno, intimidación, amenazas, o cualquier forma de manipulación psicológica , incluyendo el uso de fuerza física o armas ( Kempe, Sgroi, Ramírez).
Cuando el abuso sexual sucede dentro del hogar y es perpetrado por algún adulto de la familia, se llama incesto. Desde el punto de vista del Código Penal se considera que hay incesto sólo cuando media un vínculo consanguíneo entre las partes. Desde una perspectiva psicológica, las situaciones calificadas como incestuosas abarcan un espectro más amplio e incluyen cualquier tipo de contacto sexual directo (desde manoseos y toqueteos, hasta la violación) o indirecto (exposición a material pornográfico, exhibicionismo, sexo cibernético, entre otros) del niño, niña o adolescente con otra persona de su hogar – sea consanguínea o no- con quien exista la relación de poder sobre la que se sostiene el abuso sexual (el padre biológico, el abuelo, la tía, el padrastro, el hermano mayor). Desde este punto de vista, lo importante es el lugar simbólico que el agresor ocupa para el niño, niña o adolescente.
Desde la lógica de la disparidad de poder, encontramos que el abuso sexual no siempre es perpetrado por una persona adulta. La dinámica abusiva puede ocurrir entre un adolescente o un niño grande y otro menor. La edad no es un referente cuando la victima tiene alguna discapacidad que afecta su madurez psicológica y capacidad cognitiva. Son numerosos los casos de abuso sexual en la población con necesidades especiales.
El abuso sexual se da en hogares de todas las clases sociales sin distingo de etnia, sexo (en la etapa infantil son objeto de abuso niñas y niños en igual cuantía), religión, ubicación geográfica o tendencia política. En cambio, la garantía de atención psicológica profesional y el acceso a la justicia están absolutamente determinados por la clase social. Los más pobres no tienen acceso a atención psicológica especializada porque ésta no existe en el sector público, y en cuanto al acceso a la justicia, a los problemas de celeridad crónicos de nuestro sistema de justicia se suma la visión culpabilizante de la víctima, frecuente entre jueces y fiscales.
En Avesa hemos pautado el 28 de febrero como fecha de cierre del Servicio de Apoyo Psicológico a Victimas de Violencia Sexual y Doméstica fundado hace 26 años, y donde hemos atendido 10.903 personas. Este año los niños, niñas y adolescentes pobres y abusados sexualmente que el Estado no atiende y tampoco permite que atendamos las organizaciones no gubernamentales, se quedaran a la deriva. Esperamos respuesta pública de la Ministra de Salud antes de esa fecha.

sábado, 5 de febrero de 2011

Servicios en Peligro

Nuestra institución se ha especializado en el tema de violencia sexual, siendo la primera organización en Venezuela que crea un servicio de atención psicológica específico a mujeres violadas sexualmente, que más recientemente se ha convertido en un servicio dirigido a niños, niñas y adolescentes abusados sexualmente. Nuestro trabajo no se queda en la sesión individual de consulta de evaluación o tratamiento, orientamos a la familia, elaboramos informes psicológicos a fiscalías y tribunales para dar cuenta del impacto psicológico que esos hechos de violencia han generado en las víctimas, asistimos a juicios en calidad de expertas; en resumen, acompañamos a reconstruir la vida de muchas personas víctimas de unas formas de violencia asociadas a la sexualidad. Este servicio -que sólo en el año 2010 brindó atención psicológica a 400 personas, de las cuales 290 fueron niños, niñas y adolescentes- cuenta con un subsidio aprobado en la Ley de Presupuesto para el 2010, otorgado a través del Ministerio del Poder Popular para la Salud. El mismo garantiza la gratuidad del servicio al 40% de las personas atendidas y los bajos costos al resto.
En el 2010 hubo mucha irregularidad en el otorgamiento de los recursos. En años anteriores los recursos se entregaban al comienzo del período, es decir, en enero, abril, julio y octubre; pero este año, la Ministra de Salud decidió otorgarlos al final de cada trimestre. Se recibió el primer desembolso en marzo, el segundo en junio y el pago del tercer desembolso que debió realizarse a finales del mes de septiembre, se hizo efectivo el 28 de diciembre del 2010, luego de numerosas gestiones y cartas explicativas ante las oficinas de planificación y presupuesto, ejecución presupuestaria y el propio despacho de la Ministra. El 29 de diciembre, cuando pensábamos que la situación estaba resuelta, y que pronto nos pagarían el cuatro desembolso se nos informó que los recursos que por Ley de Presupuesto Nacional estaban destinados a nuestra organización han sido enviados a la Fundación Barrio Adentro. Ahora en enero, nos dicen que no hay garantía de que esos recursos del 4to desembolso nos sean entregados y que además, la Ministra decidirá si el subsidio a nuestra organización -que ha sido ratificado en la Ley de Presupuesto Nacional del 2011- nos va a ser entregado este año.
La eliminación del otorgamiento del subsidio afectará directamente la atención psicológica a niños, niñas, adolescentes y mujeres de los sectores populares a quienes de se han violentados sus derechos y a quienes el Estado debe dar respuesta.
En Avesa nos preguntamos ¿Qué le vamos a decir a las hermanas adolescentes, huérfanas de madre, que reiteradamente fueron violadas sexualmente por su padre biológico y que desde Avesa las acompañamos a hacer justicia, a buscar un lugar digno para vivir y al proceso de retomar sus vida? ¿Cómo le explicamos al abuelo que trae a 6 nietos y nietas que han sido abusados sexualmente que no los vamos a poder seguir atendiendo porque no contamos con los recursos para mantener el servicio?, en este momento no tenemos respuestas.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Refugios y Sexualidad

Hace diez años cerca de esta fecha, recibía yo una llamada madrugadora para que prendiera el televisor y viera si la calle de San Bernardino que aparecía arrasada por el agua y el barro en la televisión, no era la de la sede de Avesa. Por fortuna, no era nuestra calle, una cuadra antes de nuestra sede, el desbordamiento de la quebrada Anauco causado por las lluvias volvía a tomar su cause por la quebrada. Nos salvamos de milagro, pero el Barrio Anauco y las calles cercanas de la urbanización fueron severamente castigadas por el agua. La mayoría de nosotros se solidarizó con las víctimas de la tragedia de diciembre de 1999, es verdad, pero cuando un suceso como ese te roza de tan cerca, se siente una consternación difícil de describir, te ronda de cerca la certeza que por cuestión de pocos metros no fuiste tú, no fue tu casa, no fue tu sede. Entonces el sentimiento de solidaridad se convierte en una pulsión que necesita ser saciada…
Con ese sentimiento abordamos nuestro trabajo voluntario en los refugios que acogieron a los damnificados de la tragedia de Vargas (que igual hizo sus estragos en Miranda y Caracas). Los primeros días hicimos lo que cientos de venezolanos/as: nos incorporamos a los equipos que trabajaron en centros de acopio y refugios, recogiendo y sistematizando información relevante sobre los damnificados, repartiendo comida, contactando familiares y cualquier otra tarea asignada Protección Civil y organismos afines. Pero a las pocas semanas cuando la urgencia del primer impacto se aplacó un poco, emergió la necesidad de hacer nuestros aportes desde las áreas en las que tenemos experticia: Salud Sexual y Reproductiva, Educación Sexual y Atención en Violencia Sexual y Doméstica ¿Cómo hacerlo? Surgió como nuestra primera pregunta ¿Cómo se relacionan estas áreas de trabajo con la dinámica que se vive en un refugio? ¿Son estos temas de relevancia e interés para las personas afectadas? Fueron otras preguntas que nos hicimos.
Las respuesta a nuestras preguntas aparecieron solas, de los hechos, empezamos a recibir solicitudes de los coordinadores de los propios refugios, resulta que sucesos de violencia contra la mujer (maltrato verbal, psicológico y físico) ocurrían con frecuencia diaria; eventos de violencia sexual contra las mujeres y abuso sexual de niños y niñas también se habían registrado; no se ofrecían servicios de salud sexual y reproductiva a las usuarias y usuarios de los refugios; ningún programa de prevención del VIH/SIDA se estaba llevando a cabo; tampoco programas de prevención de embarazo e infecciones de transmisión sexual dirigidos a la población adolescente .
Mucho hemos hablado en este espacio de como, debido al que el tema de la sexualidad es tabú, cuesta integrarlo a las políticas públicas y estrategias de trabajo comunitario. Grave error. Las personas que están siendo atendidas en los refugios habilitados para atender la tragedia ocasionada por las lluvias recientes, deben ser atendidas también en lo relacionado con sus Derechos Sexuales y Reproductivos, esos son también Derechos Humanos. Ponemos a la orden nuestra experiencia institucional en el área.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Facilitar Nacimientos

A María Auxiliadora Díaz la conocí hace muchos años cuando era alumna de Elisa Jiménez (mi madre), en la Escuela de Psicología de la UCV y trabajaba como pasante en el Centro de Orientación Familiar de San Martín, también coordinado por Elisa. María relata la impronta de esta profesora en su vida: “La primera cosa que a mí me impactó de Elisa fue su discurso, su pasión. Lo que decía tenía una enorme fuerza y lo sostenía con una gran convicción, por eso escogí hacer las pasantías en la Maternidad. Entrar en la Maternidad y conocer a Elisa cambió mi vida”.
Al entrevistarla me cuenta que en veinticinco años que pasó preparando mujeres para el parto y conduciéndolas para dar a luz debe haber acompañado cerca de los mil partos “Empecé en el ámbito público, en la Maternidad Concepción Palacios, pero hubo un momento que me pareció frustrante preparar a las mujeres para que se apropiaran de su cuerpo a la hora del parto y no poder acompañarlas para que esos aprendizajes se pusieran en práctica en la propia sala de parto. Era imposible pensar que en las salas de parto de una Maternidad pública iban a permitir el parto sin violencia, el parto en agua, la participación del marido en los partos, y todas esas cosas que ya estábamos experimentando desde el programa de preparación para el parto en el proyecto inicial de Avesa”. El proyecto que María estaba gestando requería espacio propio, así que con el aval de su Maestra fundó BuenNacer, institución pionera en el área de la educación prenatal y la facilitación del nacimiento en Venezuela. María se define como educadora prenatal y facilitadora del nacimiento, subraya que su trabajo abarca las etapas del embarazo, el parto y el postparto. Relata con la misma pasión de su maestra lo que la llevó a dedicarle su vida a este proyecto: en primer lugar haber sido testigo de la toma de consciencia y empoderamiento de las mujeres al ser autónomas y tener el control de su propio cuerpo durante su embarazo y parto; luego la paz y plenitud de los niñas y niños que llegan al mundo en un ambiente cálido e íntimo, recibidos por su padre y su madre entregados a facilitarles el paso del vientre materno a este mundo difícil; y por último la maravilla que resulta ver de cerca a los verdaderos hombres nuevos, aquellos capaces de conectarse y comprometerse con la misma intensidad y ternura que sus mujeres, a recibir y cuidar los hijos que traen al mundo.
María después de tantos años de experiencia, fundó su escuela para formar a otras facilitadoras del nacimiento, y se mueve como las buenas para que algún día se concrete el proyecto de la Casa de Parto que Buennacer gestó en alianza con la Alcaldía de Vargas (donde no hay ni siquiera Maternidad Pública). María, para finalizar la entrevista alerta: “En esta etapa de mi vida creo que la propuesta de educación prenatal que hemos validado en nuestra experiencia se debe volcar a lo público, pues mientras la experiencia del embarazo, el parto y el postparto siga medicalizada, la violencia obstétrica descrita en la Ley como delito, seguirá ocurriendo en nuestras maternidades públicas y las cifras de mortalidad materna continuarán siendo una vergüenza nacional”.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Doulas

Relatan Ehrenreich y English en su libro “Por su Propio Bien” que en épocas anteriores a la consolidación del oficio de médico —que en sus inicios, como todas las otras profesiones era patrimonio exclusivo del género masculino— la habilidad de curar estaba atada a las obligaciones y espíritu de la maternidad. En esos tiempos, señalan estas autoras, “cualquier mujer que no fuera una privilegiada debía conocer, al menos, el lenguaje de las hierbas y las técnicas para curar; las más eruditas incluso viajaban a lugares lejanos para compartir sus conocimientos. Las mujeres que se distinguían como sanadoras no eran sólo comadronas que cuidaban de otras mujeres sino ‘médicas generales’ herbolarias y consejeras que ayudaban tanto a hombres como a mujeres”.
Sincronías e intuiciones son formas de conocimiento femenino, por eso se fueron descartando y degradando en la medida que las sociedades se hicieron más machistas. Brujas, sanadoras y comadronas se guiaron por la intuición, la observación y la experiencia y por ello fueron cruelmente perseguidas y aniquiladas. Las mismas autoras cuentan como esta historia de tensión entre las sanadoras sin títulos y los profesionales masculinos de la medicina empezó en la Europa medieval, y culminó en ese mismo período con triunfo de la profesión médica masculina. Esta guerra declarada al conocimiento femenino, a su paso destruyó cantidad de redes de ayuda mutua conformadas por mujeres y llevó a la hoguera a miles de mujeres sanadoras y sabias acusándolas de de brujas.
Fue sólo siglos después de esta espantosa cacería, cuando las mujeres fueron aceptadas en las escuelas de medicina (a mediados del siglo veinte), que recuperamos el derecho a sanar sin arriesgar nuestro prestigio moral o la vida. La persecución y exterminio de sanadoras y comadronas, sumada a la satanización del cuerpo y el placer sexual femenino, más antigua aún, apartó a las mujeres de su cuerpo y su poder.
Una de las expresiones más dramáticas de la pérdida del poder de la mujer sobre su propio cuerpo es el fenómeno denominado “medicalización del parto”. Las mujeres nos hemos desconectado del conocimiento ancestral del proceso natural de embarazo y parto y nos hemos puesto pasivamente “en manos de los médicos”, así hemos perdido nuestra capacidad para vivir con autonomía y consciencia plena un evento único y fundamental en nuestra vida y la de hijos e hijas que traemos al mundo, como es el parto.
En la búsqueda de la recuperación del poder ancestral femenino, y de nacimientos sin violencia que contribuyan a la consecución de una cultura de paz y la tolerancia, han resurgido los antiguos oficios de sanadoras, brujas y comadronas encarnados en las llamadas “Doulas”. El término Doula fue acuñado por la antropóloga Dana Raphael quién lo tomó de la cultura Filipina para referirse a las mujeres que ayudan a las nuevas madres durante el parto, la lactancia y el cuidado al recién nacido. En Venezuela tenemos un grupo de Doulas fundadoras y coordinadoras de programas de formación para el parto donde han nacido cientos de niños. En nuestros próximos artículos, compartiremos sus testimonios y los el de padres, madres e hijos que han llegado al mundo acompañados por ellas.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Barrigones

En BuenNacer, organización pionera en la formación de parejas para el parto humanizado en Venezuela, es frecuente oír a las preparadoras llamar cariñosamente a las mujeres preñadas “las barrigonas” y a sus maridos “”los barrigones”. En sus cursos de preparación para el parto tuvieron que abrir -a petición de “los barrigones”- un espacio de encuentro y discusión específico para los gestantes, bajo el argumento de que no era suficiente acompañar a sus parejas, ellos también tenían cosas particulares que trabajar en relación con el embarazo y el parto.
En ese espacio íntimo y protegido de chalequeos machistas que crearon en BuenNacer los hombres se atreven a compartir sus vivencias particulares en su condición de “preñados”: los miedos y angustias por la salud del/la bebé; lo atractivas que les resultan sexualmente las voluptuosas y redondas formas de sus amadas; el temor a la responsabilidad económica que se avecina y ¡sorpresa! Las nauseas, los vómitos, los calambres, los dolores de barriga, los cambios de humor, el cansancio y la presión arterial baja ¡qué están sufriendo con el embarazo! Al principio del embarazo vomité mucho y me venían como unos mareos. Después agarré una comedera… además me antojé de comidas que nunca me habían llamado la atención, que si cambur con leche, buñuelos, jugo de remolacha, que se yo – cuenta un barrigón; Me siento cansado y me dan calambres con mucha facilidad, mientras ella que es la que tiene la barriga anda tranquilaza, como si nada… cuenta otro mientras suelta la carcajada.
En el libro “El hombre embarazado. Manual de supervivencia”, de Rodolfo Sbrissa, el periodista Guillermo Andino cuenta: Durante los primeros tres meses, Carolina, mi mujer, tenía nauseas y vomitaba todos los días. Sólo uno de los noventa días no vomitó y el que tuvo los síntomas fui yo. Y, aunque no lo puedan creer, ¡vomité bilis! Igual que ella cuando se levantaba.
Lo relatado por estos hombres no son hechos aislados ni producto de la imaginación. Es el denominado Síndrome de Couvade (couver, que significa incubar en francés) que afecta a muchos hombres que van a ser padres. Según los expertos, entre el 10 y el 65 por ciento de los esposos gestantes sufren este síndrome y pueden presentar desde cambios de humor, náuseas, vómitos, cansancio, presión arterial baja y calambres en las piernas hasta dolores abdominales similares a las contracciones uterinas.
Según los estudiosos, este fenómeno encuentra su explicación en dos esferas: la psicológica y la orgánica. En 1994, un grupo de investigadores de la Universidad de Pisa llegaron a la conclusión que el Síndrome de Couvade sería el equivalente psicosomático de los rituales primitivos de la iniciación en la paternidad. En el plano biológico, varios estudios han evidenciado que la paternidad produce cambios hormonales en el hombre: la prolactina aumenta semanas antes del nacimiento y también se registran aumentos del estradiol y el cortisol. Incluso los niveles de testosterona pueden reducirse notablemente durante los días posteriores al nacimiento. Es decir, que los hombres experimentan cambios hormonales asociados a la paternidad, similares a los maternales. Por eso en BuenNacer les llaman los barrigones.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Ternuras Paternales

Hasta no hace mucho se consideraba que el rol de los padres en la crianza de los hijos estaba circunscrito a la responsabilidad económica, a garantizar por la vía de su autoridad el cumplimiento de las normas. Así, los padres tenían poca o ninguna participación en la etapa del embarazo y en la crianza durante los primeros meses – incluso años- de su progenie.
A mediados del siglo pasado era impensable ver a un hombre en sus cabales hablándole “chiquito” a su hija a través de la enorme barriga de su esposa; tampoco era probable encontrarse a un hombre sentado al lado de su esposa en un curso aprendiendo a sacarle los gases y cambiarle los pañales al chamo que viene en camino; ni hablar de la posibilidad de contemplar a un hombre cantando tiernamente acompañado del vaivén de la mecedora o el chinchorro mientras agarra el sueño su pequeño heredero. Para felicidad de todos, hoy en día, estas escenas y muchas más, siempre conmovedoras, son comunes en la vida de muchas parejas embarazadas y recién paridas.
Pero todavía no son la mayoría. Ocurre que al ser una conducta nueva entre los hombres, muchos aunque quieren transformar el rol del padre que conocieron por su propia experiencia, no saben por dónde empezar. Sabemos que no es fácil romper patrones culturales y resistir las presiones machistas del entorno, pero le garantizamos a los que se sienten atraídos por una paternidad más humana que los vincule a sus hijos por la vía de la ternura y no del miedo, que no se arrepentirán. A esos hombres, decididos a participar activamente en la crianza de sus hijos desde el momento de la gestación está dedicada esta lista de tips elaborados por el doctor Beltrán Lares: 1) Asista a los cursos de preparación para el parto y las consultas médicas; 2) Infórmese usted mismo, investigue sobre el embarazo, el nacimiento, la lactancia y la crianza; 3) Conviértase en un experto cambiando pañales, vistiendo y bañando al bebé; 4) Levántese en la noche cuando el bebé llame la atención de mamá y quiere alimentarse. Camine con ella, acaríciela, sáquele los gases al bebé, y contribuya para que ella pueda descansar un poco más; 5) Duerma con su bebé, compartan la cama los tres. Haga un espacio donde el bebé esté cómodo, no muy caliente, y seguro de no ser apretado; 6) Si es fumador, no fume en presencia del bebé, ni permita que nadie lo haga; 7) Aprenda el lenguaje del llanto de su bebé: el llanto intenso de los cólicos, el llanto por hambre o por cansancio. Siempre consuele a su bebé cuando llore; 8) Cántele y cuéntele historias, a su bebé le encantará oír su voz y escuchará con suma atención y casi invariablemente se dormirá sereno y tranquilo 9) Reconozca que criar un bebé es un trabajo duro. Participe en la labores del hogar desde la convicción que esta es una responsabilidad compartida y como una manera efectiva de tener más tiempo para disfrutar juntos de su bebé.
Mi hija y mi hijo atesoran recuerdos de padres sacadores de gases y cambiadores de pañales; expertos en dormirlos tiernamente en mecedoras y chinchorros; echadores de cuentos antes de dormir, bajadores de fiebre y todo lo demás. Padres presentes desde antes que él y ella nacieran. Créanme cuando les digo que no se arrepentirán…