sábado, 4 de junio de 2011

Falsas creencias

De la concepción que tenga del abuso sexual el o la profesional de cualquier ámbito relacionado con esta grave problemática (policial, jurídico, médico, psicológico, educativo, social y comunicacional), a quien corresponda atender a los niños, niñas y adolescentes agraviados, depende la calidad de la atención ofrecida y el grado de justicia posible.
Es necesario revisar una serie de falsas creencias, producto de la desinformación, los prejuicios que han prevalecido por siglos en el abordaje del tema. Los profesionales deben analizar de forma crítica estas afirmaciones y contrastarlas con la información especializada, basada en experiencia de quienes trabajamos de manera sistemática de casos de abuso sexual. Del abordaje riguroso basado en la información científica y la perspectiva de los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes que tengan los policías, jueces, médicos, psicólogas, maestras, lideres comunales y periodistas, dependerán las probabilidades de las víctimas de sobrevivir a este grave trauma de la mejor manera posible, así como las oportunidades de que los agresores sean debidamente sancionados por la justicia. Por ello dedicaremos este artículo y los próximos a la revisión de una serie de mitos y estereotipos que muchos de nosotros repetimos de manera inconsciente y que afectan de manera dramática la calidad de atención y el acceso a la justicia que le brindamos a las victimas de abuso sexual.
Catrín Ramírez, psicóloga que coordinó nuestros Servicios de Atención en Violencia Sexual y Domestica durante varios años, enumera una serie de falsas creencias sobre el abuso sexual en un folleto titulado: Atención del Abuso Sexual Infantil. Una perspectiva de trabajo desde la experiencia de Avesa. Según esta autora:
1) Se cree que los casos de abuso sexual son escasos y no constituyen un problema grave; cuando en realidad sucede que los casos de abuso sexual han sido invisibilizados por siglos, aunque cada vez se reconoce más a nivel mundial y nacional su alta incidencia y prevalencia, así como las graves consecuencias que acarrean a los niños, niñas y adolescentes abusados.
2) Se cree que es un problema privado, de interés exclusivo de la familia; cuando en realidad sucede que, aunque la mayoría de los casos ocurren en el ámbito privado, sus implicaciones y consecuencias lo hacen un asunto de interés publico, que amerita una respuesta social oportuna para evitar su reincidencia, penalizar lo ocurrido y ofrecer alternativas de apoyo.
3) Se cree que suele ser un problema aislado; cuando en realidad sucede que cuando ocurre en el hogar o entre personas de contacto cercano (que es lo más frecuente), suele ser recurrente.
En nuestro próximo artículo seguiremos hablando sobre este tema.

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