sábado, 11 de junio de 2011

Falsas Creencias II

En nuestro anterior artículo señalábamos como la garantía del derecho de niños, niñas y adolescentes abusados sexualmente a servicios de atención de calidad y acceso a la justicia está relacionada con la concepción del abuso sexual manejada por los profesionales encargados de atender estos casos. Así, revisar los mitos y falsas creencias sobre el abuso sexual producto de los prejuicios machistas que han prevalecido por siglos en el abordaje del tema es una tarea necesaria. Por ello esta semana continuaremos revisando la lista falsas creencias sobre el abuso sexual publicada por Avesa en el folleto Atención del Abuso Sexual Infantil. Una perspectiva de trabajo desde la experiencia de Avesa:
3) Se cree que hoy se producen más casos de de abuso sexual que en el pasado; cuando en realidad sucede que no tenemos parámetros de comparación porque antes no se reconocía el problema como tal, ni se hacían registros. Ahora se conoce el problema, se empieza a manejar la casuística y a vislumbrarse su magnitud.
4) Se cree que es un problema de los sectores pobres y carentes de educación; cuando en realidad sucede que el abuso sexual ocurre en todos los estratos socioeconómicos y niveles educativos.
5) Se cree que el agresor es un desconocido; cuando en realidad sucede que en la mayoría de los casos proviene del entorno social del niño, niña o adolescente.
6) Se cree que el abuso acontece en lugares públicos aislados y de noche; cuando en realidad sucede que frecuentemente ocurre en el hogar o en lugares considerados seguros por la familia ( más del 60% de los casos) , y el horario sólo depende de la oportunidad que tenga el agresor de estar en contacto con la victima.
7) Se cree que el agresor es fácilmente detectable por su apariencia de perturbado mental; cuando en realidad sucede que los agresores tienen apariencia común, indiferenciable del resto de las personas.
8) Se cree que el abuso sexual es cometido por homosexuales; cuando en realidad sucede que la mayoría de los agresores sexuales conocidos son heterosexuales, pues la orientación sexual de agresor no determina la ocurrencia del abuso.
9) Se cree que la violación se debe a un impulso sexual incontrolable; cuando en realidad sucede que los impulsos sexuales son conscientemente controlables por hombres y mujeres. La mayoría de las violaciones son total o parcialmente planificadas.
10) Se cree que sin un niño o niña calla, de alguna manera es cómplice de lo ocurrido; cuando en realidad sucede que niños y niñas callan por su propia dificultad para reconocer el problema, por la desconfianza en su entorno y/o por temor a las consecuencias de revelar lo que le está pasando.
En nuestro próximo artículo seguiremos hablando sobre este tema.

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