Quisiéramos estimular el crecimiento del grupo de hombres que comparten las preocupaciones propias (para mujeres y hombres) de un evento tan fundamental en la vida como lo es el embarazo y nacimiento de los/as hijos/as y que se sienten felices y plenos en su condición de padres. Soñamos con una sociedad poblada de varones maduros y equilibrados, para quienes el embarazo y el parto sea una oportunidad para profundizar el vínculo con la mujer amada y el hijo/a que está por llegar; una sociedad habitada por una mayoría de hombres comprometidos con la crianza de sus hijos no sólo como proveedores económicos, sino también como proveedores de afecto, ternura y protección. Tenemos la certeza de que en la medida en que los índices de paternidad irresponsable de nuestro país dejen de ser una vergüenza, y que los hombres se involucren como padres afectivos, responsables y comprometidos desde el mismo momento en que en que reciben la noticia del embarazo, la calidad de vida de la población venezolana tendrá cambios muy positivos.
Aunque todavía no son la mayoría, afortunadamente cada día son más los hombres que desean participar activamente durante el embarazo y el parto de sus hijos. Cada vez es más normal verlos en las consultas ginecológicas y del control prenatal no sólo acompañando a sus parejas, sino participando activamente y formulando preguntas y observaciones informadas sobre úteros, vaginas y bebés. También es muy frecuente su asistencia a los cursos de preparación para el parto, tanto, que se han tenido que abrir espacios específicos de formación e información para los barrigones como los llaman cariñosamente las preparadoras/es.
Hoy en día es más probable que se les permita a los hombres participar del parto de sus parejas en las clínicas y algunos hospitales, y según lo señala el doctor Beltrán Lares, gineco-obstetra venezolano con varios años de experiencia en parto humanizado: la vieja y trillada creencia de que los hombres se desmayan al ver parir a sus mujeres está siendo sustituida por la gran satisfacción expresada por aquellos varones que han llorado de alegría, reído y participado del nacimiento de sus hijos/as directa y activamente. Pues según lo enfatiza él mismo: parir es una experiencia humana conmovedora, no es un acto médico exclusivamente.
Los hombres pueden participar activamente en el parto desempeñando roles que abarcan desde ser custodio de la privacidad necesaria durante el trabajo de parto, pasando por brindar el apoyo emocional y psicológico principal durante este proceso; hasta sosteniendo físicamente a sus mujeres para ayudarles a mantener las posturas verticales al momento de parir.
Para el doctor Lares: participar en le parto ofrece la oportunidad de ver la fuerza de la mujer en una expresión máxima de coraje y feminidad… y es la oportunidad para el varón de llorar de alegría, de abrir su corazón a la expresión emocional masculina tan reprimida en nuestras sociedades.
¡Anímese! Y forme parte de ese colectivo de hombres que ha apostado a los cambios personales y sociales por la vía del ejercicio de una paternidad centrada en la ternura, lejos del autoritarismo y la represión.
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