sábado, 9 de octubre de 2010

Embarazadas, no enfermas

Maternidad

Mi cuerpo,
como tierra agradecida,
se va extendiendo.

Ya las planicies de mi vientre
van cogiendo la forma
de una redonda colina palpitante,
mientras por dentro,
en quién sabe que misterio
de agua, sangre y silencio
va creciendo como un puño que se abre
el hijo que sembraste
en el centro de mi fertilidad.


Queremos acercar a nuestras lectoras y lectores a una visión de la maternidad, el embarazo y el parto más poética, promover una mirada que nos acerque a la maravilla que es, y la fuerza creadora que genera, vivir el embarazo y parto conectadas con nuestro cuerpo y la energía de vida y creación que se gesta dentro de nuestro ser. Por eso comenzamos nuestro artículo de esta semana con el poema Maternidad de la escritora nicaragüense Gioconda Belli, quien ha dedicado gran parte de su obra poética a temas relacionados con la sexualidad e intimidad femenina.
La maternidad une misteriosamente nuestro pasado y futuro, al mismo tiempo que conecta lo más corporal, sensual y terrenal de nosotras con lo más sagrado y espiritual del universo. Todas estamos profundamente vinculadas con la maternidad, pues aunque no todas tendremos hijos/as, todas somos hijas.
La maternidad refleja más que ningún otro acontecer de la vida la interdependencia humana. Para crear y criar estas nuevas vidas, necesitamos apoyo de todos/as los/as que nos rodean. Es necesaria la participación de toda la comunidad para garantizar una buena calidad de vida para ese ser que se gesta en nuestro vientre.
Ancestralmente eran las madres, hermanas, abuelas y las comadronas, quienes a partir de su propia experiencia le ofrecían a la mujer preñada sus conocimientos sobre transformación del cuerpo y espíritu durante el embarazo, el parto y la lactancia. Con el tiempo las mujeres fueron renegadas de este campo de conocimiento, convirtiéndose éste en un asunto exclusivo del ámbito médico. Por eso hoy en día en la mayoría de los centros de salud tratan a la mujer embarazada como si estuviera enferma ¡Falso! nada más lejos de una enfermedad que un embarazo y un parto normal.
Si el embarazo no es una enfermedad – que no lo es- a las mujeres nos corresponde la tarea de tomar las medidas necesarias para vivirlo de la manera más fácil y más sana posible. Es nuestra responsabilidad cuidarnos mejor que nunca, y es obligación de nuestras parejas amigas, amigos y familiares brindarnos todo el apoyo requerido para ello.
Los cuidados prenatales implican mucho más que ir mensualmente al control médico, la atención y recomendaciones médicas son fundamentales sin duda, pero las mujeres tienen que atender además otra serie de aspectos de su vida para procurarse el mayor bienestar posible para ella y su bebé durante su embarazo, y para lograr dar a luz conscientes y autónomas.
La buena alimentación; la actividad física y ejercicio; la decisión informada de cómo queremos que sea nuestro parto; la consecución de un ambiente social familiar armónico y solidario; y la preparación para el parto, son algunos de los aspectos a incluir dentro de nuestros cuidados prenatales. En nuestro próximo artículo hablaremos más ampliamente de cada uno de ellos.

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