Entre los cuentos de hadas, que son universales y representación simbólica de lo que guardamos en nuestro inconsciente, hay numerosos relatos que advierten a niños y niñas de la crueldad de los adultos hacia ellos: Blancanieves, victima de su madrastra; Hansel y Gretel, abandonados por su padres y explotados laboralmente por la bruja; la Cenicienta, humillada y excluida por su madrastra quien además apoya y refuerza a sus hermanastras para que participen del maltrato también…Según Isabel Ferré y Martha Ordóñez, autoras del libro La Infancia rota, el relato de Caperucita Roja simboliza situaciones de abuso sexual y el lobo representa al abusador sexual.
La madre de Caperucita le encomienda que lleve un pastel a su abuelita, que vive lejos, y le advierte sobre los peligros del bosque, recomendándole que no se entretenga en el camino y que tome el camino más corto. El lobo, como todos los abusadores sexuales (recordemos que el término abuso sexual se refiere a una situación en la que un niño, niña o adolescente se ve implicado en actividades sexuales que ejercen personas adultas para lograr su propia satisfacción, y donde la víctima, debido a su desarrollo psicosexual, no está en condiciones de consentir o entender lo que está padeciendo) aborda a caperucita con toda simpatía (no se muestra como lobo que es) y le pregunta para dónde va. La niña, quien lógicamente no tiene la capacidad de advertir el peligro ni de enfrentar al lobo, con la inocencia propia de su edad le da toda la información que el lobo necesita. El lobo, como todos los abusadores sexuales, no se la “come” en ese momento, él espera y se traza un plan. Corre donde la abuela y se la come, eliminando así la figura de protección de la niña. Cuando la niña llega encuentra a esta abuelita que le produce esa sensación de confusión. La misma confusión que sienten las niñas cuando su tío, padrino o padre amoroso de día se transforma y abusa de ellas en la noche. Caperucita, que no entiende el cambio de su abuelita, le pregunta al lobo: ¿Por qué tienes los ojos tan grandes? Y el lobo le da la respuesta correcta sabiendo que todos los niños necesitan ser vistos: ¡Para verte mejor! La niña le pregunta nuevamente: ¿Por qué tienes las orejas tan grandes? Y el lobo de nuevo da la respuesta correcta: para oírte mejor, pues él sabe que los niños necesitan ser escuchados. La niña vuelve a preguntar: ¿Por qué tienes la boca tan grande? Entonces el lobo se le lanza encima y se la come. Finalmente aparece el cazador que saca a caperucita y a su abuelita de la barriga del lobo. Afortunadamente este cuento tiene un final feliz.
El cazador simboliza a todos los que trabajamos en la defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, muy especialmente el derecho a una vida libre de violencia sexual. Sin duda, en Venezuela necesitamos muchos más cazadores y cazadoras ¿Se anima usted a acompañarnos en esta cacería?
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