sábado, 12 de marzo de 2011
Manantial y flores
El Manantial de la Doncella es una película realizada por el famoso director sueco Ingmar Bergman en 1960. Es el cuento de venganza de una familia tras la violación y asesinato de su hija y está basada en una balada sueca del siglo XIII. Esta obra ganó el Oscar a mejor película en lengua extranjera y muchos otros premios internacionales. Bergman cuenta en imágenes la historia de Karin, hija del rey Töre y la reina Mareta. Cada verano, una doncella debe llevar una ofrenda de las velas al altar de la Virgen situado en el bosque. Ese verano el rey Töre envía a su hija Karin. En el camino Karin se encuentra con unos pastores muy afables que la invitan a compartir su comida. Confiada, se sienta con ellos. En el transcurso de la comida la atacan salvajemente, violándola y asesinándola. Una amiga de Karin que estaba escondida en los matorrales es testigo de todo lo ocurrido y corre a contarle lo sucedido al rey, este al enterarse de la tragedia hace justicia y mata a los pastores. Su hija aún yace muerta sobre le tierra, y cuando el rey conmovido levanta su cuerpo brota de la tierra un manantial de agua pura… Yo todavía era una niña cuando esta película fue estrenada, pero la vi muchos años después en un festival de cine en la Cinemateca Nacional. La imagen del agua pura de manantial brotando para limpiar de ese pedazo de tierra donde hizo acto de presencia la barbarie encarnada en los pastores asesinos y violadores se posó nítida en mi corazón y mi memoria para siempre. El agua, elemento femenino que surge de le tierra, la madre tierra. El agua que fluye y en su movimiento nos recuerda que todo cambia, que todo se mueve. El agua que sirve para apagar el fuego de la guerra y que limpia las heridas causadas en la batalla. El agua que fue la primera invitada hace dos semanas en nuestra casa para decirle no al silencio… El pasado sábado 26 de febrero mientras saludaba conmovida a tantas amigas y amigos de Avesa que fueron llegando a nuestra casa bajo la lluvia y con una flor en la mano, fue resurgiendo en mi corazón la imagen de El Manantial de la Doncella. Ese día, con pinceladas firmes acompasadas por la diversidad multiforme y multicolor de las flores, y de la mano de tanta gente comprometida con en la lucha contra la violencia y por la justicia brotó de nuevo y con enorme fuerza nuestro propio manantial. El mismo de donde Elisa Jiménez tomó el agua clara que la inspiró hace 26 años a crear el Servicio de Apoyo Psicológico a Victimas de Violencia Sexual de Avesa que tanta gente nos ha ayudado a defender ¡Gracias! Por su apoyo y solidaridad…
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