sábado, 7 de agosto de 2010

Lo erótico como poder

Hemos crecido riéndole la gracia a Pedro Picapiedra cada vez llama a su esposa con un grito estridente y autoritario ¡Viiiilma! Mientras ella corre a atender sus requerimientos, y contemplando con toda naturalidad la muy difundida caricatura del hombre prehistórico arrastrando a su mujer por los cabellos. Por lo visto la perspectiva de que desde el tiempo de las cavernas los hombres han dominado al planeta y a todos los seres que la habitan, nos parece natural y muy chistosa. Creemos que desde siempre los hombres han sometido a la naturaleza, las mujeres, y a todos los seres vivos a través de la fuerza. Falso.
Restos arqueológicos de culturas prehistóricas neolíticas descubiertos en la segunda mitad del siglo XX interpretados por la arqueóloga Marija Gimbutas han conducido al redescubrimiento de una elaborada y sofisticada religión que concebía el principio femenino como creativo y eterno y como fuente de todo lo que existe. Posteriormente Merlin Stone y otras estudiosas, se han dedicado a indagar en las tradiciones del pasado en busca de los mitos y cultos que celebran y veneran a la Diosa.
En estas tradiciones culturales de los inicios de la civilización la sexualidad y el placer estaban dentro del ámbito de lo sagrado, y la vulva se veneraba como manifestación divina del poder creativo de la mujer. En estas sociedades la mujer no estaba subordinada al hombre, ni el hombre a la mujer pues el poder de la dominación no simbolizaba el valor que en nuestra cultura jerárquica y machista representa. La asociación de la sexualidad con lo sagrado contribuyó al desarrollo de sociedades más equitativas y pacificas.
El concepto y la valoración del sexo es una construcción cultural; así lo evidencian las diferencias entre los símbolos e imágenes sexuales prehistóricas y las actuales.
La idea de que el cuerpo humano es inferior a la mente y el espíritu surge en la las épocas griega y romana clásicas, especialmente entre los filósofos estoicos. Más tarde con San Pablo y San Agustín, entra en vigencia la noción de que le cuerpo humano, y en particular el cuerpo de la mujer, es corrupto y demoníaco. Así, quedó vinculado el sexo placer con el pecado; y lo sagrado-divino con el dolor y el sufrimiento. Se separó al hombre de la mujer y a la naturaleza de lo espiritual y por lo tanto a cada uno de nosotros de nuestra propia energía erótica, señala Riane Eisler autora del libro Sexo, mitos y política del cuerpo.
El reencuentro con la dimensión sagrada del cuerpo y el placer, el principio femenino creativo y la dimensión espiritual de lo erótico, es un transito necesario para responder las preguntas de las mujeres de Lezama ¿Por qué las personas se ponen frías o sea no sienten deseos de tener relaciones? ¿Por qué a la edad que tengo ya no me provoca tener relaciones sexuales? ¿Por qué las parejas se aburren?
Para cerrar, palabras de Audré Lorde en su artículo: Lo erótico como poder: …Cuando empezamos a vivir de adentro hacia fuera, en contacto con el poder de lo erótico dentro de nosotras(os), permitiendo que ese poder informe e ilumine nuestras acciones en el mundo que nos rodea, entonces empezamos a ser responsables de nosotras(os) mismas en el más profundo sentido…

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